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39.000 € de deuda, ataques de ansiedad y una sensación de falta de libertad. Esta es la historia de una persona que, gracias a la Ley de Segunda Oportunidad y al acompañamiento de Debify, ha conseguido dejar atrás una etapa difícil y empezar de nuevo.
Cuando las deudas se convierten en una prisión
Todo empezó con varios créditos y préstamos que, poco a poco, fueron complicando su situación económica. El punto de inflexión llegó cuando tuvo que hacer frente a una reparación en casa y se dio cuenta de que no tenía absolutamente nada ahorrado para pagarla.
Ante la falta de recursos, empezó a recurrir a minicréditos para cubrir los gastos y hacer frente a los préstamos que ya tenía. Una solución que, lejos de resolver el problema, la llevó a entrar en un círculo de endeudamiento del que cada vez resultaba más difícil salir. Fue entonces cuando tomó conciencia de que la situación no iba bien.
Las consecuencias no fueron únicamente económicas. Las deudas empezaron a afectar directamente a su bienestar emocional: sufría ataques de ansiedad, tenía dificultades para concentrarse y dejó de salir con otras personas. La situación se había vuelto insostenible y necesitaba encontrar una salida.
Buscar ayuda cuando no encuentras soluciones
Antes de conocer Debify, intentó negociar con su banco para conseguir más facilidades de pago y aplazar las cuotas de los créditos. Sin embargo, no obtuvo la flexibilidad que necesitaba. Las condiciones de pago se mantuvieron y tuvo que seguir buscando alternativas. Y en ese momento apareció Debify.
La tranquilidad de saber que había una salida
Cuando acudió al despacho de Debify, su situación personal y económica era delicada: había tenido que pedir dinero a un familiar, estaba cobrando el paro y buscaba trabajo.
En medio de toda la incertidumbre, la primera visita al despacho supuso un cambio importante, ya que le transmitió “una sensación de calma y tranquilidad” que necesitaba especialmente en aquel momento. Sentir que alguien entendía su situación y le explicaba cómo podía afrontarla fue determinante para dar el paso.
Un acompañamiento que va más allá de lo legal
Durante el procedimiento, el equipo de Debify la acompañó en las distintas fases. Uno de los aspectos que más valora es la forma en que recibió ese acompañamiento: con la información necesaria y en el momento adecuado. Para ella, encontrar ese equilibrio fue fundamental, ya que el procedimiento requiere gestionar cuestiones legales, pero también implica afrontar una etapa de incertidumbre y desgaste emocional.
La exoneración de 39.000 €: volver a respirar
Conseguir la exoneración de sus deudas le llevó a la sensación de libertad que tanto deseaba: se trata de “salir de una cárcel, volver a tener aire y empezar de nuevo”.
El cambio también se refleja en cómo percibe ahora su propia vida. Antes, las obligaciones económicas condicionaban sus decisiones y su día a día. Ahora siente que vuelve a depender de sí misma, recuperando la autonomía que había perdido.
Un aprendizaje para el futuro: vivir con más conciencia
Cuando le preguntamos qué le diría a alguien que está pasando por una situación similar, su mensaje va más allá de encontrar una solución a las deudas. Recuerda el sentimiento de estar atrapada, la ansiedad y la falta de libertad que experimentó durante aquella etapa. Para ella, tomar conciencia de esas sensaciones es importante para aprender de la experiencia y evitar volver a caer en el mismo círculo.
También invita a reflexionar sobre la relación que tenemos con el consumo. Vivimos en una sociedad que constantemente nos anima a comprar, viajar y acumular cosas, muchas veces sin distinguir entre lo que necesitamos y lo que simplemente deseamos.
Su consejo es claro: priorizar las necesidades básicas, tener en cuenta los imprevistos y preguntarnos si realmente necesitamos aquello para lo que estamos pensando en pedir un crédito o un préstamo.
Debify, en dos palabras: transparencia y honestidad
“Si tuviera que resumir mi experiencia con Debify en dos palabras, serían: transparencia y honestidad.”
Su historia demuestra que detrás de una deuda hay personas que ven cómo su bienestar, sus relaciones y su día a día quedan condicionados por una situación económica que parece no tener salida. Y, en su caso, la exoneración de 39.000 € ha supuesto recuperar la tranquilidad, la autonomía y la posibilidad de empezar de cero.
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